DECÁLOGO DE LA ACTITUD DEL VOLUNTARIADO DE MUJER
- Trata a cada MUJER como un dividuo único. No las trates como grupo. Cada persona es única, es una creación especial.
- Háblales de forma que se sientan valiosas simplemente por el hecho de ser seres humanos. Somos valiosos con independencia de nuestras obras (que a veces pueden ser ejecutadas bajo la equivocación, la ignorancia o la debilidad).
- Dales oportunidad de ser responsables, que tomen decisiones. No seamos paternalistas. Ellas necesitan sentirse importantes, correr el riesgo de equivocarse. Esta es la mejor forma de aprender. Los fallos son algo normal. Fracasar en un tema no equivale a fracasar como persona.
- Busca oportunidades de elogiar y no de criticar. Felicítalas por las cosas bien hechas y recuérdales lo fantásticas que son.
- Estimúlalas a ser independientes, en lugar de dependientes. Si las sobreprotegemos jamás adquirirán seguridad y confianza en sí mismas.
- Ten una actitud receptiva respecto a sus ideas, formas de ser y vivir ¿Acaso sólo es bueno lo nuestro?
- Aliéntalas a que sean sinceras. Para eso, tu actitud jamás debe ser de censura sino de crítica constructiva.
- Escúchalas con atención, individual y colectivamente. Demuéstrales tu interés. Reforzarás la idea de que son importantes para ti.
- Ayúdalas a desarrollar imágenes positivas de si mismas y de la vida. Que sientan que tú estás ahí para poner tu granito de arena que contribuya a ser realidad.
- Cuando tengas que corregirlas, hazlo siempre desde la empatía (ponte en su lugar). Evita usar palabras o frases negativas. Refuerza sus capacidades positivas y hazlas reflexionar sobre aquellas que tienen que cambiar. Sin utilizar lo negativo, las estarás conduciendo hacia lo positivo.
